Interview with our trumpetplayer Alex Freund @ trumpetland.com


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We’re interviewing Alexander Freund
Miembro del quinteto de metales M5 Mexican Brass
We’re interviewing Sponsored by
© Jérôme Direz (Globeinfocus)

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MUY PERSONAL
Edad: 42 años.
Ciudad de nacimiento: Weimar, Turingia (Alemania).
Hobby: Buceo, escalada en roca, rafting…
Una comida: Salmón con romero, vino blanco y alcaparras.
Una bebida: Vino tinto.
Un libro: Narciso y Goldmundo (Hermann Hesse).
Una película: Entre copas (Alexander Payne).
Un lugar: Alaska (Estados Unidos).
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2016-09-06
CARRERA PROFESIONAL

¿Cómo le dio por tocar la trompeta, y cuándo se dio cuenta de que quería dedicarse a ella profesionalmente?
Un día, teniendo yo 12 años de edad, los maestros de una escuela municipal de música vinieron a mi colegio para invitar a los niños a estudiar guitarra, acordeón y trompeta. A pesar de que mis padres son músicos —mi madre es cantante de ópera y mi padre pianista, ambos ya jubilados— nunca me obligaron a aprender a tocar un instrumento; la idea era que yo mismo fuese quien lo pidiera, en todo caso. Y lo pedí precisamente ese día en el que conocí a aquellos maestros de la escuela de música; desde el primer momento elegí la trompeta.
La maestra de trompeta de la escuela, Bettina Fabiunke, me dio una boquilla con la intención de que practicase con ella durante la semana e intentase sacar algún sonido antes de la clase siguiente. Recuerdo perfectamente que tardé tres días en sacarle sonido (¡hablando de talento! ☺) y también recuerdo la alegría que sentí por aquel pequeño éxito.
Sin embargo, en la escuela decidieron que, al tener los labios delgados, la trompa sería un instrumento más adecuado para mí, de forma que, irónicamente, mi primera clase con un instrumento en las manos fue con una trompa, y me la dio el entonces trompa principal de la Staatskapelle de Berlín (Alemania), Siegfried Schergaut. Pero todos sabemos que la cabra siempre tira al monte, así que yo insistí en aprender a tocar la trompeta con la maestra.
Más tarde, mis primeras clases privadas de trompeta las tendría con Hans Liebmann, entonces trompetista de la Staatskapelle, autor de uno de los dos únicos métodos de trompeta que existían en la República Democrática de Alemania de aquel momento; y él me presentó en 1988 a mi hasta hoy gran amigo y mentor Rainer Auerbach, trompeta solista de la Staatskapelle desde 1974 —hoy solista adjunto—. Rainer siempre me daba clases una hora y media antes de la función, y después me quedaba a escuchar la ópera, o como mínimo la obertura (gracias a mi madre, yo había crecido en ese ambiente). Un día, durante el preludio de Lohengrin de Wagner pasó lo que tenía que pasar: me picó el bicho de querer hacer de esto mi profesión.

¿Dónde y con quién ha estudiado?
En la Universidad de las Artes de Berlín con Robert Platt y Konradin Groth (trompeta de fila y principal, respectivamente, de la Filarmónica de Berlín desde los años 70 a los 90). Luego hice un posgrado con Peter Leiner en la Universidad de Música de Saarland, en Saarbrücken (Alemania). También he hecho master classes, cursos y clases privadas con multitud de maestros en varios países: en Alemania con Peter Krämer (Leipzig), Hannes Läubin (Múnich), Klaus Schuhwerk (Frankfurt), Reinhold Friedrich (Karlsruhe) y Tim Morrison (Berlín); en Estados Unidos y Canadá con Jens Lindemann, Ryan Anthony, Mark Gould, Martin Hackleman (todos en Banff), Wayne Bergeron (Los Ángeles), etc.; en México con Fred Mills, Romain Leleu, Richard Stoelzel y Jim Thompson; y muchos otros.

¿Cuál fue su primer trabajo estable y cómo lo consiguió?
Lo primero fue un contrato en el Deutsches Theater de Berlín como solista para la obra El pájaro azul (1998), y más tarde la plaza de trompeta co-principal en la Orquesta Filarmónica de Bremen, Alemania (2001). Para ambos trabajos audicioné.

¿Qué músicos, maestros, directores o trompetistas, le han aportado más?
Rainer Auerbach es mi gran amigo, consejero, colega y maestro desde que tengo 14 años. Creo que es importante tener una figura de ejemplo y amistad para ubicarnos en nuestro desarrollo artístico y humano.
Mis profesores de la universidad, Bob Platt y Konradin Groth, me enseñaron lo que significa trabajar con una meta, con disciplina y consistencia.
Peter Leiner fue una figura clave para aprender a ser yo mismo y para saber cómo ganar una audición.
Jens Lindemann ha sido para mí un buen guía y amigo desde hace más de 15 años; he tenido en cuenta no sólo sus consejos con la trompeta, sino también los personales.
Con el legendario Fred Mills compartí 24 horas al día durante una semana entera en 2007, siendo su traductor, asistente, guía turístico, cocinero, conductor y hasta compañero de habitación. Nos hicimos muy buenos amigos, y desde aquella semana nos telefoneábamos continuamente. El día de su trágico fallecimiento lloré como si hubiera perdido a mi propio abuelo. Él y Jens han sido muy influyentes en la trayectoria de M5 Mexican Brass.

Igualmente soy afortunado por haber trabajado con varios grandes directores: Gary Bertini y Lothar Zagrosek, con quienes hice largas giras por Alemania e Italia con la Junge Deutsche Philharmonie, ejemplos de grandeza humana y de humildad; o Daniel Barenboim, de quien aprendí —durante mis años como músico extra en la Staatskapelle de Berlín— por un lado que sonido y fraseo son todo en la música, y por otro lado que yo prefiero trabajar sin gritos, ira y presión ☺.
Mi mayor inspiración es mi pareja, Alejandra Sandoval, una gran cantante de ópera. Ella me contagia cada día con su enorme expresividad, con sus frases infinitas, su proyección del sonido y su inteligente preparación.
En 2011 aprendí a meditar, y desde 2013 soy maestro de meditación de la tradición Ishaya. Mi maestro espiritual, Maharishi Krishnananda, es una persona que cambió completamente mi visión del mundo, de la vida y de mí mismo. Gracias a él dejé de abusar de la música y de la trompeta como herramientas para mi vanidad y mi ego, abandoné la horrible búsqueda de reconocimiento y aprobación, y encontré —o reencontré, porque de niños todos lo hemos tenido— la pureza y la simplicidad en la música, el enorme regalo que supone ser feliz con lo que se es, el poder alegrarme de mi sonido y el ver la trompeta como un simple vehículo para cantar. Estoy muy feliz, y disfruto de verdad con todo lo que hago. (¡No siempre fue así! ¡Hubo demasiados años de lucha, dudas y complejos de inferioridad!)
Hace apenas unos días, en septiembre de 2016, abrí la caja de Pandora y empecé a estudiar otra vez. Estoy haciendo un doctorado con Richard Stoelzel en la McGill University de Montreal (Canadá). Siento que estoy preparado para un nuevo capítulo, ¡hay tanto que aprender! Mi investigación práctica es sobre el impacto de la meditación en la educación musical; un impacto que nos hace mejores músicos, mucho mejores trompetistas y, sobre todo, humanos felices. Esto es algo que he experimentado y comprobado en muchos cursos con músicos y cantantes de ópera.
¡Y no puedo olvidarme de mi gran amigo y compañero trompetista en M5 Mexican Brass, Óscar Villegas! Desde hace 11 años compartimos esta aventura que nos ha llevado por todo el mundo. Creo que nadie me conoce mejor como trompetista, tanto mis puntos fuertes como mis sospechosos círculos viciosos, mis sombras. Óscar es una persona muy noble, nadie me ha apoyado y sorprendido más, especialmente en el escenario en los días en los que no he estado al cien por cien.
La lista sería interminable… ¡Pido disculpas a todo el que no haya mencionado!

TRABAJO DIARIO

¿Cuál es su rutina de estudio?
Lo primero que hago es meditación y yoga (entre 20 minutos y una hora y media), y también doy importancia a los ejercicios de respiración, de hecho los hago durante todo el día, intercalándolos entre mis rutinas o bloques de estudio.
Cuando cojo la trompeta empiezo con pedales y The Buzzing Book de Jim Thompson, lo cual me ayuda a obtener la inspiración correcta, la posición de la embocadura —el labio inferior y la apertura— y los armónicos en el sonido. Soy un fiel creyente y defensor de todo esto porque me ha aportado un ritual eficiente que simplemente me funciona, y gracias al cual acabó mi continua búsqueda del calentamiento perfecto y del a ver cómo me va hoy que siempre hemos sufrido muchos estudiantes (e incluso profesionales).
También tengo algunos ejercicios favoritos a los que llamo mis ejercicios básicos, los cuales consisten en poner en equilibrio todas las virtudes de la trompeta: la producción de un sonido rico, libre y lleno de armónicos, el equilibrio entre el ligado y los ataques bien conectados tanto en escalas como en intervalos, el equilibrio entre fuerte y suave, agudo y grave, etc.
Intercambio rutinas para no caer nunca en la trampa de terminar haciendo algo de forma mecánica. Por ejemplo, voy alternando entre los Flow Studies de Cichowicz y el ejercicio 3b completo de Stamp, entre los ejercicios de flexibilidad de Colin y los de Irons, etc. Pero siempre haciendo los mismos ejercicios durante tres días seguidos como mínimo.

Al estar en muchas ocasiones de viaje (cursos, actuaciones y compromisos), ¿cómo lo hace para mantenerse en forma con el instrumento?
Como diría Cantinflas: “Ahí está el detalle”. Aprender esto es la clave para ser un profesional. En los últimos 11 años, en M5 Mexican Brass hemos dado más de mil conciertos en cuatro continentes. Todos los artistas que hacen giras saben de lo que hablo.
Cada día estás expuesto a circunstancias que están fuera de tu alcance. Siempre estás muy cansado (el cuerpo en los viajes largos se siente aún peor de como se refleja tu cara en el espejo) y siempre hay algún imprevisto: hace demasiado frío o demasiado calor, te pones enfermo, la acústica es horrible, la comida espantosa, el vuelo se retrasa 7 horas, calculaste un viaje de 3 horas y al final tardas 5 y llegas a la sala 10 minutos antes del concierto —pudiendo tocar sólo dos notas, literalmente, antes de salir al escenario—, no hay café el camerino (¡quizás la mayor catástrofe de todas! ☺), tu suegra está en primera fila (¡ouch!), el tubista está enfadado por algún motivo ☺…

La lista de imprevistos es infinita, y simplemente no puedes hacer nada al respecto. Hay dos enseñanzas esenciales de las muchas que me cambiaron la vida:
1. Aprender a ser independiente de cómo te sientas.
2. Crear un ritual, un tesoro de hábitos y ejercicios que arreglen lo que sea necesario para que la trompeta suene. Para mí, estos tratan de:
– Aire: ejercicios de respiración (por ejemplo, echa un ojo a The Breathing Gym de Sam Pilafian, ahí encontrarás ejercicios que te activarán, que incrementarán la calidad de tu columna de aire y que aumentarán tu capacidad).
– Respuesta/vibración: te darás cuenta de que menos es más.
– Fluidez y libertad en la emisión del sonido: necesitas el hábito de respirar y tocar pensando en un péndulo (pensar: un, dos, tres, respira, toca). Lo que sea que toques de esta forma saldrá con abundancia de armónicos y conexión. Las pedales y las notas suaves en el registro medio y grave hacen milagros. A mí me encanta el acompañamiento de notas largas de Walter White, ¡es genial!: 20 minutos de notas largas, Sol y Do en el registro medio (este CD siempre me acompaña en el coche adonde quiera que vaya, para tocar encima con la boquilla). Este tipo de ejercicios te ayudan a obtener una respuesta natural, un sonido hermoso, resistencia, y al mismo tiempo sirven de reparación… Además funcionan como ejercicios de respiración, te enfocan la embocadura y aumentan tu registro. Y todo ello lo aprendí de Jens Lindemann… (hay que renunciar a la idea de que los grandes son grandes sólo por talento). Bob Platt siempre hablaba del Principio del Do grave, refiriéndose a la importancia de arreglar todo lo que hace sonar bello a la nota más fácil en el instrumento. Menos es más.

¿Qué importancia le da a los descansos durante una sesión de estudio?
¡Los descansos son todo! Yo recomiendo parar antes de cansarse. Hay que entender el estudio de la trompeta como el atletismo: el lunes corres 5 kilómetros, el martes 8, el miércoles 3, el jueves 13, el viernes ninguno, el sábado 20, etc. Mucho, poco, mucho, poco. Para no caer en la manía de querer tocar siempre más, ponte un reloj: toca 5 minutos y descansa otros 5, y así durante todo el día. Pueden ser 5/5 ó 10/10, como tú prefieras, ¡pero con disciplina alemana! ☺. Si en un ejercicio tardas 15 minutos, haz después una pausa de otros 15, etc.

¿Cuál es su planteamiento a la hora de montar una nueva obra?
La leo como si fuera un libro. Quiero saber cómo fluye, adónde va y cuán grandes son las frases, dónde está el clímax, dónde están las dificultades técnicas. Escucho diferentes grabaciones. Y luego empiezo a montarla. ¡Lentamente! Y por partes muy pequeñas, por ejemplo de cuatro en cuatro compases (de ocho en ocho como máximo). Uso un sistema al que llamo los cinco pasos, y el cual no es en absoluto invento mío, sino más bien un resumen de diferentes enseñanzas que muchos maestros aplican:
1. La toco muy lentamente, libre, todo ligado.
2. La canto (como si fuera cantante de ópera).
3. La toco con la boquilla en piano, todo ligado.
4. La soplo, sólo con aire, con la articulación ‘dih-dih’.
5. La toco con la trompeta, tal cual está escrita, pero nunca más rápido de lo que puedo tocarla sin fallar.

ENSEÑANZA

¿Cuál es su filosofía con los alumnos?
El propósito de hacer música es divertirse y crear belleza. Comunicar algo tuyo. La perfección técnica nunca es la meta principal; mucho, mucho más importante es crear magia a través del sonido. La perfección, sea lo que quiera que sea, es el resultado de ser libre, de tener la capacidad de emocionar, de contar una historia auténtica y, por supuesto, de haber creado los hábitos necesarios para todo aquello que hace sonar a la trompeta. Únicamente hay que resolver los retos técnicos para poder usar la trompeta como vehículo para lo que quieres contar. Pero ten en cuenta que sólo podrás contar lo que tú eres. Así que vive una vida llena de aventura. Viaja. Lee. Sonríe. Vete a la naturaleza. Haz todo lo que te haga feliz.

¿Consideras importante estudiar y compaginar con otros campos como, por ejemplo, el jazz o la trompeta natural?
¡Cómo no! ¡Pues claro! Quizás no todos los que venimos de la música clásica podamos convertirnos en grandes improvisadores, quizás no todos los jazzistas sean capaces de crear un gran sonido orquestal, pero… ¡Hey! Hay que jugar, hay que meter las narices en todo. Aprender el lenguaje del jazz tradicional, del bebop, música contemporánea, funk… Si das un par de clases de trompeta natural te sorprenderás de lo que vas a aprender sobre tu instrumento y sobre el origen de la manera y el estilo de la música barroca. Todo se explica por sí solo. En el repertorio de M5 Mexican Brass me muevo por casi todos los estilos, y eso nunca se termina, nunca se llega al final. Me encanta ese reto. Quizás la mayoría de los músicos profesionales estén especializados en algún estilo concreto que interpretan con mucha más calidad que otros; sin embargo, todos los grandes hablan varios idiomas, tanto en la vida como con sus instrumentos.

A la hora de escoger una boquilla y una trompeta, ¿qué criterios hay que seguir?
¡Uf! ¡Boquillas! Tema fatal, causante de muchas confusiones. Repito lo que mi amigo Emanuele Casieri dijo en su entrevista hace unas semanas: no cambies de boquilla si con la nueva pierdes algo que ya tenías. En otras palabras: si quieres por ejemplo un sonido más oscuro una boquilla con mayor profundidad de copa te puede ayudar, pero si con ella pierdes una quinta en tu registro y ya no aguantas ni la exposición de un concierto, ese cambio no te sirve. Busca mejor un diámetro del aro bueno para ti, lo cual dependerá del grosor de tus labios y de tus dientes (cuidado con esto, porque hay quienes usan un aro que se apoya justamente en la esquinita de un diente, y eso duele); el diámetro tiene mucho que ver con la claridad en tu ataque. Por otra parte, la profundidad de la copa tiene que ver con el color del sonido y la resistencia (tocar una boquilla con poca profundidad seguramente te ayude en el agudo, pero quizás también elimine todo tu sonido, y entonces te será inútil). ¡Todo se trata de equilibrio!
Si te sientes bien, no cambies. No busques. En caso de que sí quieras probar, ten varias boquillas con diferentes aros, copas y granillos, y la tuya. Toca algo corto —cuatro compases— para un público de una o varias personas neutrales, exactamente el mismo pasaje con cada una de las boquillas, y pídeles que te digan cuál les gustó más. Evalúa la claridad del ataque, el sonido, la facilidad en el grave y en el agudo, los armónicos del sonido en forte y en piano, la flexibilidad en los ligados… Te sorprenderás. Quienes te escuchan casi siempre tendrán muy claro cuál es la boquilla más equilibrada para ti.
En cuanto a trompetas: que suene libre, que afine, que su sonido tenga muchos armónicos y que tocándola te sientas como en casa. Lo de los armónicos es muy importante, aunque para gustos están los colores. Mis instrumentos son Schagerl porque me encantan y porque me gusta cómo sueno con ellos, parece como si los hubieran hecho para mí. Hay músicos que tocan con una marca determinada porque reciben dinero o porque les regalan los instrumentos. En México sucede eso. Me parece raro, muy raro. Pero que cada uno haga lo que quiera, ¿no?

¿Qué consejos le daría a un joven estudiante? ¿Y a un profesor?
A un estudiante: escucha buena música tocada por buenos músicos, haz todo lo que te haga feliz y busca nuevas inspiraciones cada día. Júntate con gente que te inspire y te motive. Exponte a las cosas que te den miedo. Sé feliz. Que estar en paz sea una prioridad para ti.
A un maestro: es una bendición poder compartir una pasión como la nuestra, así que hónrala con honestidad. Nunca se trata de ti, se trata del alumno. ¡No debes prohibir a un alumno dar clases con otro profesor! (Desafortunadamente, ésta es la situación en México con muchos maestros, y ha hecho mucho daño.) Tómate a ti mismo mucho menos en serio. Y, además de esto, todas las cosas que dije al estudiante ☺.

ANSIEDAD ESCÉNICA

¿Alguna vez ha tenido una mala experiencia sobre el escenario?
☺ ¿Tienes tiempo? Pues te cuento…
¡Claro que sí! He pasado por esos momentos en los que tu cuerpo simplemente cierra el business, la respuesta de los labios es cero, tienes la respiración entre el cuello y la garganta, la boca se seca, las manos tiemblan y sudan, y para colmo los dedos empiezan a hacer puras pendejadas (en México los dedos suelen hacer eso, en Alemania hacen Scheiße ☺). En esos momentos sólo quieres desaparecer por una escotilla secreta en el suelo del escenario.
¿Cuántas de esas experiencias quieres que te cuente? ☺ Como adolescente y estudiante, y durante mis primeras audiciones, me hice especialista en ese tipo de experiencias. Sin embargo, gracias a dichas situaciones aprendí a dar importancia a la creación de hábitos que hagan que mi cuerpo funcione en piloto automático para hacer música con la trompeta, y no contra ella.

¿Cómo hay que tomarse las críticas?
Depende de la intención de la crítica. Si es para compartir una opinión honesta, la escucho y siento en mi interior si me va bien o no, dependiendo de si me conmueve o no. La agradezco si sirve para mi crecimiento personal o para hacer mi música más bella. Si son críticas para chingar, como dicen en México, para agredir, las tomo como las noticias de la tele: no las veo ni las escucho (porque no veo la tele) ☺.

Dicen que siempre se tiene algo de ansiedad escénica, que lo importante es controlarla. ¿Cómo la controla usted?
Dos cosas: En primer lugar medito y me he acostumbrado a estar presente. Y por otra parte me preparo, como he hablado antes, para ser capaz de ponerme en piloto automático, así no necesito control en el momento de salir al escenario, ya que mi cuerpo hace automáticamente lo que está acostumbrado a hacer. No obstante, respecto al control de la ansiedad escénica, debo decir que a veces confundimos el estar emocionados con el estar nerviosos. Y ambas cosas son parte del show: estás emocionado porque te importa y quieres hacer algo especial; estás nervioso porque sabes que no estás bien preparado o porque tu mente ya está en el futuro tocando el pasaje complicado o la nota difícil. Para ambas situaciones me ayuda lo que mencioné al principio.

¿Algún consejo a la hora de preparar una audición?
Sí: prepárala con tiempo (un mes, o tres semanas como mínimo). Tienes que llegar a un punto en el que puedas escribirte los extractos orquestales en papelitos, mezclarlos y tocarlos a la primera, en cualquier orden. Crea un ritual de lo que harás antes de la audición, y haz ese ritual cada día durante semanas o incluso meses. Así conseguirás conocerte y confiar en ti. Igualmente, toca para amigos. Se puede aprender a ganar una audición con disciplina. Talent is a handy thing to have… once you are a star (El talento es algo muy práctico… una vez ya te has convertido en una estrella). Esto no trata de talento.

GUSTOS MUSICALES

¿Qué tipo de música suele escuchar?
Ópera, sinfónica, pop de los 80 (¡perdón!), jazz, funk…

¿Con qué músico o época se identifica más?
Con la música sinfónica romántica y la música barroca.

¿Quién es su trompetista favorito?
Claudio Roditi, Reinhold Friedrich y Chet Baker.

¿Cuál es su obra para trompeta preferida?
El Concierto en Mi bemol mayor de Haydn… ☺ ¡Es broma! Me encanta Almost Blue tocado y cantado por Chet Baker, y el segundo movimiento del Concierto para oboe en Re menor de Marcello en su transcripción de Maurice André.
Cómo crear un estilo propio en la interpretación
PUBLISHED HACE 2 DÍAS

 

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